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na vez que haya conocido su comunidad y los asuntos que preocupan
a la gente, el siguiente paso es encontrar a la gente correcta para
facilitar lo que podría se un diálogo difícil
de entablar acerca de como mejorar la educación pública.
El trabajo difícil de identificar facilitadores se vuelve
más fácil conforme los organizadores vayan estableciendo
relaciones con los grupos de las comunidades que representan diferentes
intereses étnicas, culturales y comunitarios. Diríjase
a los líderes de organizaciones cívicas, religiosas
y minoritarias que son respetados, serios y justos. La única
agenda que deberán de aportar los facilitadores en un foro
público, es un fuerte deseo de asegurar que todos los participantes
sean escuchados.
Mientras se reúna con los grupos comunitarios, agencias,
iglesias y organizaciones culturales (ver el 1er
Paso: Conocer a la comunidad), pida referencias de éstas.
Asegúrese de explicar la función del facilitador,
el compromiso que hará y el entrenamiento que será
ofrecido. Los defensores de la comunidad también podrían
servir de aesores sobre lo que se debe y no debe hacer en cuestiones
de cultura y lenguaje al reclutar facilitadores. Pídales
que sugieran personas y si están dispuestos a solicitar la
asistencia de estas personas departe de ustedes. Esta introducción
inicial forma la base para que usted haga el reclutamiento de manera
formal.
Armado con una lista de posibles facilitadores, llame a cada persona
y explíque quién es usted y quién la recomendó.
Proporcione los antecedentes sobre el asunto de educación
que se va a discutir y porque piensa usted que esta persona es digna
para facilitar un diálogo comunitario. Programe un día
para reunirse en persona y llevar un paquete de información
sobre el evento y el entrenamiento (ver 4o Paso:
Entrenar a los facilitadores). Complemente esto con una carta
de confirmación.
Si se identifica a una persona que nunca ha facilitado a un grupo,
asegúreles que facilitarán con otra persona que ellos
conozcan. Esto ayudará a tranquilizar la ansiedad una
ansiedad que podría hacer que alguien se niegue en hacerlo.
Búsque facilitadores que hablen los idiomas que reflejen
a la comunidad, puede ser español o vietnamita, o bien un
lenguaje nativo-americano. Un presentador bilingüe ayuda a
relajar a los participantes y mejora la calidad del diálogo.
Si un presentador bilingüe no se encuentra disponible, contacte
a intérpretes.
He aquí la razón por la cual el trabajar duro tiene
su recompensa: padres de familia, miembros de la comunidad y otros
tendrán más interés en participar si saben
quién es el organizador y líder de la discusión.
Puede ser que asistan a misa los domingos o tienen hijos que van
a la misma escuela o viven en la misma cuadra. Escoger al presentador
correcto puede ser la diferencia entre una junta escolar más
y una conversación más productiva acerca de los niños
y el aprendizaje.
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