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a tiene usted identificados a los facilitadores.
El siguiente paso es entrenarlos, prestando particular atención
al lenguaje, cultura y otras consideraciones. Los facilitadores
más ingeniosos son sensibles a estas cuestiones, y consecuentemente
desarrollan confianza de manera más rápida que otros
que no lo son. Los facilitadores que saben estar concientes de las
barreras en el lenguaje y la historia de las minorías de
la comunidad pueden ser la diferencia entre grupos que tengan éxito
y aquellos que fallen al reunirse por primera vez.
Las estrategias remarcadas a continuación
están diseñadas para mejorar el buen entrenamiento
de los facilitadores.
 
Mientras que el conocer a su público es
importante para tener éxito en cualquier foro comunitario
o discusión, lo es aún más para los facilitadores
que trabajan con padres de familia, miembros de la comunidad y otros
con diferentes antepcedentes culturales. Mientras los facilitadores
se pongan más al corriente o al tanto de la necesidad de
los participantes, mejor aún será lo significativo
del diálogo.
He aquí una lista de preguntas a considerar:
- ¿Cuáles miembros de la comunidad
podrían participar en el diálogo?
- ¿Qué lenguajes o idiomas hablan?
- ¿Hay barreras culturales que vencer?
- ¿Pueden las tradiciones o costumbres
dictar dónde o cómo quieren sentarse los participantes
en la junta?
- ¿Será necesario considerar
tiempo adicional para lastraducciones?
- ¿Se requiere equipo de audio para
vencer las diferencias de lenguaje?
- ¿Se han hecho consideraciones para
la gente que no sabe leer?

Los
buenos facilitadores dan la bienvenida y se presentan con cada uno
de los participantes. Esto puede parecer dolorosamente obvio, pero
un frenesí de actividad se lleva a cabo antes de que inicie
el diálogo comunitaria inicie y este importante paso normalmente
es dejado a un lado. Este paso es importante porque marca la pauta
a seguir durante toda la junta. Puede afectar qué tan a gusto
se sientan los participantes y la calidad del diálogo.
Personal de SEDL que asistió a juntas de Study Circles observaron
a participantes que entraban a la sala y permanecían de pie
sólos, inseguros e incómodos. Después de un
rápido " hola" prácticamente se la pasaban
sólos, y no porque los facilitadores fueran personas sin
sentimientos o desinterasadas sino que se encontraban ocupados en
la logística previa a la junta. Hágase cargo de la
logística de manera anticipada; así, cuando los participantes
lleguen puede concentrarse en atenderlos. Considere el asignar a
líderes comunitarios la sola tarea de dar la bienvenida a
los participantes. Podría considerar tener de una a tres
personas encargadas de ésto o más si es un grupo grande.
Y si no está seguro de cómo pronunciar el nombre de
una persona al darle la bienvenida, pida ayuda a un intérprete.

Proporcione suficiente tiempo a los participantes para que se familiaricen
con el lugar de las reuniones. Indíque en dónde se
pueden estacionar. Si se les proporciona transporte, asegúrese
de que los participantes estén informados en dónde
deberán encontrarse con el chofer al final de la reunión.
Indíqueles en dónde pueden hacer llamadas telefónicas
y dónde se ubican los sanitarios. Si tienen disponible una
guardería, presente a la persona encargada de cuidar a los
niños antes de la reunión y déjeles saber que
pueden visitar a sus hijos a cualquier hora durante la reunión.
Esto ayudará a calmar las preocupaciones de los padres de
familia que no estén acostumbrados a estar separados de sus
hijos y que dependen de familiares cuándo lo están.

Las prácticas aceptadas varían de una cultura a otra.
En algunas culturas, un apretón de manos o una mirada directa
con una persona de autoridad no es aceptable. En otras culturas,
hay individuos que cuándo se hablan están a un poco
más de un pie de distancia. Aún así, otras
culuturas ven esto como una invasión de la privacidad personal.
Mantenga estas diferencias culturales en mente cuándo salude
a participantes y cuándo los hace partícipes en el
diálogo. Hable con un experto en cultura local para aprender
lo que sí es aceptable y lo que no lo es.

A veces no es lo que decimos, sino lo que respondemos
físicamente lo que da la mayor impresión. El sonreir
y escuchar atentamente son estrategias de comunicaciones no verbales
que da a participantes tranquilidad y demuestra respeto a la contribución
del diálogo.
Esté consciente de que las señales de afirmación,
entre algunas culturas, es indicación de buenos modales y
respeto más que una indicación de mostrar acuerdo.
Otras culturas ven el silencio como una estrategia no verbal importante,
sientiendo que no es necesario hablar todo el tiempo en una conversación.
Sin embargo, mucho silencio por parte del facilitador durante una
conversación entre dos individuos, podría no ser apropiado.
De nuevo, los expertos en cultura local pueden ofrecer tanto el
conocimiento como las sugerencias para que los diálogos comunitarios
sean agradables para todos los participantes.
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