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Los estadounidenses están probablemente más conscientes
hoy en día de los cambios en la población escolar
que en cualquier otro tiempo en la historia de nuestro sistema educativo.
Los pueblos y comunidades que históricamente se componían
de uno o dos grupos étnicos, ahora tienen escuelas cuya población
estudiantil proviene de distintos orígenes lingüísticos
y culturales.
Durante 1988 a 1991, la matrícula total en las escuelas
públicas aumentó en un millón de estudiantes,
y más de tres cuartas partes de este crecimiento la componen
estudiantes hispanos y asiáticos.
Esta nueva demografía representa nuevos retos para la educación
en Estados Unidos, mucha de la cual está estudiándose
dentro del movimiento de la reforma escolar.
Los promotores de la reforma escolar y los miembros de la comunidad
se están reuniendo para llevar a cabo una deliberación,
genuina y sostenida, acerca de las expectativas de las escuelas
y las estrategias que proponen apoyar para crear y sostener el cambio.
La deliberación pública ofrece al movimiento de la
reforma la oportunidad de congregar las comunidades y las escuelas.
Las escuelas deben incluir las perspectivas de los estudiantes y
familias de distinto origen lingüístico y cultural.
Sin una comprensión común entre los sectores de la
sociedad respecto a las metas educativas y las formas de medir el
progreso, la mayoría de las estrategias probablemente serían
limitadas e ineficaces, por lo menos con respecto a las necesidades
de los estudiantes de distinto origen lingüístico y
cultural.
La deliberación pública: Una forma de enlazar
la reforma escolar con la diversidad cultural se realizó
junto con el proyecto de La Diversidad en el Diálogo
de SEDL, que analiza las condiciones y los factores que apoyan o
afectan el proceso de la deliberación pública al congregarse
los distintos grupos para una discusión, genuina y sostenida,
sobre la educación pública. Esta guía trata
la manera en que la deliberación pública puede utilizarse
para unir a las escuelas con las comunidades de diverso origen lingüístico
y cultural, y así enfocarse al tema de la reforma escolar.
También ofrece una descripción, junto con el propósito
de la deliberación pública, y un resumen de tres clases
de participación pública, y algunas organizaciones
que ofrecen capacitación y asistencia técnica. El
apéndice ofrece una lista de recursos, incluyendo artículos
periodísticos donde se destacan las comunidades que han utilizado
la deliberación pública para lograr el cambio en sus
escuelas.
Esta publicación no tiene la intención de ofrecer
un estudio exhaustivo de los formatos y recursos de la participación
pública. Más bien, se ha diseñado para que
sea una fuente inicial para aquellas escuelas y comunidades que
piensan incorporar la deliberación y participación
pública en los planes de la reforma escolar.
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