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Mucho antes de la Revolución Americana y de la firma de
la Constitución, la deliberación pública se
realizaba por medio de asambleas públicas, y ayudó
a establecer la dirección de la democracia estadounidense
(Mathews y McAfee, 1997). Éste es el principio de nuestro
gobierno democrático. Por medio de la deliberación
pública, el pueblo elige a sus líderes, formula las
leyes, recauda los impuestos, maneja las escuelas y sus miembros
se cuidan y se protegen entre sí.
El apoyo a la educación por parte de los padres de familia
y la comunidad forma parte de la historia de este país. A
principios del siglo 19, los padres de familia de la raza afroamericana
establecieron la Escuela Smith en Boston al ser excluídos
del sistema de educación pública los hijos de éstos.
En el siglo pasado, los grupos defensores crearon nuevos niveles
de acceso a los estudiantes de razas minoritarias, y comprensión
de las mismas, por medio de renombrados casos jurídicos como
Brown versus la Directiva de Educación y Lau versus Nichols
(Olsen , Chang, Leong, De La Rosa Salazar, Perez, McClain, y Raffel,
1994).
Las comunidades que utilizan la deliberación pública
trabajan en conjunto en los problemas que piensan que requieren
de más acción por parte de más ciudadanos (Mathews
y McAfee, 1997, p. 7). La situación actual de las escuelas
públicas es una muestra de la preocupación que existe
en la comunidad y que muchos creen que se ajusta a esta des cripción
(Boyte, Marshall, Soler, y Skelton, 1997; Coombs y Wycoff, 1994;
Mathews, 1996; Tyack, 1997; Wadsworth, 1997; Wagner, 1997; y Wolk,
1996).
Uno de los participantes de un grupo de enfoque que trataba el
asunto de las escuelas públicas dio a conocer esta preocupación:
He visto una gran cantidad de jóvenes recibirse de la
preparatoria, presentar sus solicitudes aquí donde trabajo
y ni siquiera saben llenar las formas. Pero ya se recibieron de
la escuela. Es muy preocupante. (Wadsworth, 1997, p. 44)
Tales asuntos educativos y otros asuntos comunitarios se están
tratando por medio de la deliberación pública.
Cuando a la gente que participa en la deliberación pública
se le pregunta el motivo por el que lo hacen, las respuestas varían
desde el desarrollo personal hasta el deseo de cambiar el sistema
político. Algunos dicen que les enseña a escuchar
mejor, y a practicar la resolución de problemas. Otros afirman
que les ayuda a comprender los asuntos complejos y los distintos
puntos de vista. Otros dicen que desean encontrar una mejor forma
de gobernar y relacionarse con los legisladores y líderes
comunitarios. Pero un factor común en todos es el deseo de
mejorar sus comunidades y sus vidas (Mathews y McAfee, 1997).
Al deliberar, la gente intercambia opiniones y aprenden unos de
otros. Entre más se reunen y hablan, más se dan cuenta
que se tiene un futuro y un destino compartido (Mathews y McAfee,
1997, pág. 6). Un resultado significativo de la deliberación
repetida es que ofrece a la gente la confianza de hacer los cambios
en sus comunidades.
Estas son característas generales de la deliberación
pública:
- Los participantes aprenden a comprender los asuntos y promueven
el conocimiento al hablar y conversar respecto a variados puntos
de vista, y al revisar una información y los materiales
selectos.
- Los participantes reconocen que cada persona trae consigo un
conocimiento al grupo y tiene algo que contribuir.
- Los participantes se comprometen a crear nuevos conocimientos
y a utilizarlos para influir en la política y lograr los
cambios en sus comunidades.
- Los participantes encuentran una manera de conectarse de nuevo
con los principios y normas democráticas.
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